P. Fernando Peraza

Fundador del CSFPA.

P. Fernando Peraza Leal, sdb

El P. Fernando Peraza –cariñosamente llamado “el Abuelo”– fue el padre fundador, configurador y dinamizador de la identidad del Centro Salesiano de Formación Permanente América.

Breve Biografía.

Nació el 21 de octubre de 1927 en Tunja (Colombia), cuarto de ocho hermanos (2 mujeres y 6 varones). Ya muchacho de 17 años, clandestinamente dejó su casa y se presentó en el aspirantado de Mosquera, en la segunda mitad del año 1944, para hacerse salesiano. Hará su primera profesión el 18 de enero de 1946. Será ordenado sacerdote el 7 de diciembre de 1954, en la basílica del Sacro Cuore en Roma. Luego de su servicio como provincial de la Inspectoría de Bogotá 1968-1974, se dedicó plenamente a la formación en la Salesianidad, estableciéndose en Quito, Ecuador, hasta el fin de su vida el 10 de febrero del 2013.

Junto a su hermano Enrique el día que hicieron la Primera Comunión – 8 de diciembre de 1934.
Junto a su hermano Enrique el día que hicieron la Primera Comunión – 8 de diciembre de 1934.
Un hombre de Dios

Con su sencillez y cercanía hacía parecer fácil y accesible el camino de la fe, porque enamorado de un Dios Padre – Amigo. Apasionado en la opción por los jóvenes más pobres, hacía vibrar a su audiencia cuando trataba estos temas en los que era radical, porque para ellos nació don Bosco y nacimos los salesianos, para que los muchachos desdichados descubrieran en nuestra presencia amorosa y cómplice de sus aventuras, el mismo amor de Dios que se cuidaba de ellos sanando sus llagas de soledad y abandono.
Un pastor en el que se notaba que había hecho de esa tarea su profesión, porque su mirada era abierta, capaz de atender a los que tenía alrededor, pero sin perder de vista a los que estaban lejos. Nunca dejó de tener contacto con los jóvenes por quienes había entregado su vida, más allá de que no estuviera vitalmente inserto en medio de ellos, porque había llegado a contemplar la belleza de sus corazones. Irradiaba el mismo celo pastoral de don Bosco, pero lo confrontaba continuamente con la realidad de los contextos presentes, dejándose iluminar por el Concilio Vaticano II, el magisterio de los Obispos Latinoamericanos y por la lectura evangélica de los signos de los tiempos.
Fue padre espiritual de numerosas personas. Acompañó con dedicación y cariño entrañable a muchos jóvenes en su formación inicial. Cuidó con particular dedicación a la Congregación de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María y orientó con amor paterno a muchos miembros de la Familia Salesiana.
El "abuelo Peraza" fue un verdadero “regalo de Dios” para toda la vida salesiana de nuestro Continente. Dejó establecida, casi sin darse cuenta, una red de docentes y comunicadores de salesianidad, que revitaliza, desde el tejido cotidiano de la práctica educativo pastoral, a muchas comunidades e Inspectorías de toda América, haciendo más vital, atrayente, actual y festivo hoy, el espíritu oratoriano de los orígenes.
El P. Luis Timossi, actual miembro del Centro fundado por él, alguna vez comentó: “El hombre más parecido al don Bosco de mis sueños, fue el P. Fernando Peraza, el Abuelo”.
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Junto a grupo de estudiantes en La Ceja, Colombia durante la visita del Rector Mayor, don Renato Ziggiotti – 1957.
Junto a grupo de estudiantes en La Ceja, Colombia durante la visita del Rector Mayor, don Renato Ziggiotti – 1957.
Personalidad, rasgos característicos.

Fue un salesiano de rica y multifacetica personalidad. Con humor y alegría siempre a flor de piel, sabía condimentar su relación con bromas, representaciones e imitaciones jocosas y palabras ocurrentes. Tenía alma de niño: simple, transparente, ingenuo, puro; capaz de ponerse a bailar con un grupo de viejitos en el parque de La Carolina, como de disfrazarse en un momento de diversión oratoriano durante los cursos.
Y simultáneamente, estamos delante de un gran estudioso, ávido de lecturas (creó la biblioteca de salesianidad de habla hispana quizás mejor equipada de América) y de dedicación incansable a la profundización de todos los aspectos que constituyeron el itinerario de la vida de don Bosco.
Gran escritor. De su pluma salieron los tres valiosos volúmenes “Iniciación al estudio de Don Bosco”, un comentario imperdible de notas historiográficas a las Memorias del Oratorio, y multitud de reflexiones y aportes sobre temas como la formación, el acompañamiento, las obras pastorales, el Sistema Preventivo…
Buen escritor, pero mejor conferencista – comunicador. No solo enseñaba con la autoridad de letrado cuanto había profundizado durante largos años de estudio, sino que cautivaba compartiendo cuanto por experiencia se había anidado en su corazón. Un verdadero “maestro” de la sabiduría salesiana. Daba gusto quedarse escuchándolo por más que pasara el tiempo ¡A cuántos reencantó con la figura de don Bosco! ¡A cuántos fortaleció en su vocación! ¡A cuántos lanzó en la búsqueda de profundización de las hondas vertientes del carisma salesiano! Un auténtico “Maestro" de la salesianidad para las dos Regiones salesianas de América.
Como si fuera poco, cultivaba el don de la poesía, rasgo quizás no muy conocido, pero que evidencia su alma de artista. Contemplativo de la belleza esencial de la vida, sabía expresarla con palabras de una abundante paleta de matices y expresiones emotivas.

En sus últimos años de vida continuó enseñando salesianidad en la sede del CSFPA - Quito, Ecuador.
En sus últimos años de vida continuó enseñando salesianidad en la sede del CSFPA - Quito, Ecuador.

Una vida en imágenes